UN PUEBLO QUE NACIÓ JUNTO AL MAJESTUOSO RÍO MAMORÉ: En una Loma Milenaria Llamada Siyaboco
La legendaria región del Gran Moxos o Gran Paititi atrajo la codicia de los conquistadores ibéricos por la supuesta existencia de mineral precioso. Muchos fueron los esfuerzos expedicionarios para someter a los habitantes originarios de estas llanuras amazónicas, ubicadas al septentrión de lo que hoy es la república de Bolivia. Un fracaso tras otro fue el resultado de las incursiones españolas hasta que la Compañía de Jesús decidió realizar la obra que no pudieron lograr los hombres de arcabuz y armadura durante un siglo.
Después de los primeros emisarios enviados entre quienes juega papel fundamental el hermano Josep del Castillo para hacer labor de tanteo y persuasión entre los naturales de Mojos, los discípulos de Loyola ingresan oficialmente al territorio tropical en el día de San Pedro, en 1675. Tres fueron los jesuitas pioneros que vienen a emprender la catequización: Pedro Marbán, el superior de la misión, Cipriano Barace y el citado del Castillo.
No fue tarea fácil ganarse la simpatía y la confianza de los indígenas del Gran Mojos. Conocer sus costumbres, aprender su lengua, etc., para después recién empezar con la organización de las reducciones, pues tal periodo abarcaría algo más de seis años, sin contar las dificultades naturales de un clima tórrido y plagado de condiciones adversas para gentes advenedizas. Para que llegue este momento, jugó una coyuntura favorable el que los españoles de Santa Cruz de la Sierra penetraban a estas tierras para atrapar aborígenes y llevárselos para bestias de carga en sus faenas agrícolas y domésticas.
Aquella circunstancia negativa prevaleció en el ánimo de los Caciques y comunidades indígenas y decidieron bloquearla con su aceptación al mensaje cristiano. Pero no bastó sencillamente con eso. Los misioneros debieron también introducir el primer hato de ganado bovino y especies agrícolas como el cacao, la caña de azúcar, etc., que indujeran al sedentarismo de unas poblaciones acostumbradas al nomadismo por razón de los ecosistemas de la región.
Así llegó el preciso instante en que se dio paso a la organización de la primera misión jesuítica de Mojos, con la advocación de la Virgen María de Loreto, acontecimiento que tuvo lugar el 25 de marzo de 1682, a cargo del padre Marbán, a orillas del río Mamoré.
Por ello, es que dentro de la obra evangelizadora de la Compañía de Jesús en el legendario Gran Mojos, hoy departamento del Beni creado en una parte de lo que fue este vasto territorio, a partir de 1982 las poblaciones de esta región amazónica de Bolivia han empezado a conmemorar las sucesivas fundaciones que se dieron con tribus multiétnicas que habitaban esta provincia colonial. Hoy ya son tricentenarias en el Beni las siguientes poblaciones: Loreto (1982), Trinidad (1986), San Ignacio de Loyola (1989), San Javier (1991), San Borja (1993) y San Pedro (1997), ésta última orgullosa la capital de la provincia colonial de Mojos, de gran relieve histórico y cultural durante el periodo hispano.
1686 - FUNDACION DEL PUEBLO DE LA SANTISIMA TRINIDAD: Etnias y Toponimias Mojeñas
Las reducciones que organizaron los padres jesuitas en los primeros momentos del proceso evangelizador, están conformadas por parcialidades o comunidades de la cultura de los Mojos, descendientes de la familia etnolingüística Arawac.
Estas poblaciones ocupan una inmensa superficie que va desde los contrafuertes cordilleranos, a la planicie central y occidental de lo que actualmente es el departamento del Beni. En otras palabras, comprende todos los ríos de la cuenca media y alta del Mamoré cuyos afluentes principales tienen nombres de origen mojeño.
Veamos esta toponimia mojeña que felizmente aún muchas arterias fluviales la conservan en nuestros días: Chapare o “gran raíz de las aguas”, Chimoré o “río de almendrillos”, Ichoa o “río de Tapacaré”, Sécure o “río encajonado”, Isiboro o “río de tajibales”, Chipiriri o “zanja de navegación”, Apere o “río de los monos cuatro ojos”, Tijamuchí o “río hediondo”, etc.
El propio Mamoré, espina dorsal del Gran Mojos o de la Amazonia Boliviana, es un hidrónimo mojeño que significa “madre de las aguas”. Siguiendo la ruta líquida del proceloso Mamoré y a orillas de este cauce majestuoso, 12 leguas más abajo de Loreto, el jesuita Cipriano Barace levanta en una loma milenaria artificial la segunda reducción en 1686 que recibe el nombre de la Santísima Trinidad, integrada también por aborígenes mojeños.
Cuando Barace se disponía años después a realizar la conversión de los pueblos Baures, fue brutalmente asesinado por estos naturales.
LA LOMA ARTIFICIAL: Huella de la Gran Cultura Hidráulica Milenario
El promontorio sobre el cual fue fundada la Misión de la Santísima Trinidad es uno de los tantos millares de lomeríos que saturan la llanura beniana, trabajados por los milenarios habitantes de esta región como parte de una formidable civilización que manejó las aguas a través de un complejo sistema de obras de tierra, que pueden ser observados en viajes de avioneta o desde la superficie. Según los especialistas, esta tecnología agrícola no tiene paralelo en el mundo por su complejidad y superficie.
Esta ingeniosa estructura de obras monumentales hizo posible la masiva producción de alimentos en suelos pobres de nutrientes, empleando para ello plataformas elevadas o camellones agrícolas, cuyos orígenes van más allá de Cristo. Es urgente replicar esta tecnología productiva en las comunidades indígenas y campesinas, así como en proyectos empresariales, porque ella tiene altos valores ambientales y un impacto socioeconómico de enorme proyección para la región y el país.
1769 - DEL RÍO MAMORÉ AL ARROYO SAN JUAN: Único Traslado
Casi un siglo permaneció el pueblo de la Santísima Trinidad junto al antiguo cauce del Mamoré, hasta que fue trasladado en 1769 por el cura y doctor Pedro de la Rocha al lugar que ocupa en la actualidad, dos años después de la expulsión de los jesuitas de las tierras de Mojos. El traslado se debió por las epidemias que diezmaban a sus habitantes, provocadas por los rebalses anuales del río.